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Resumen

01/04/2005

[¿Dónde está la musa?]

Remnant_by_BlackDove87.jpgPablo no se cansaba nunca de caminar. Sus ojos estaban cansados de ver tantas cosas. Había viajado por medio mundo y había visitado miles de maravillas que muy pocos habían descubierto.

Cuando se marchaba de casa en busca de un nuevo destino, tan sólo llevaba una maleta no muy grande, una libreta y varios bolígrafos. En sus viajes encontraba la inspiración, encontraba a su musa.

Había escrito infinidad de historias y de cuentos. Era maravilloso leer a Pablo. Sus historias de amor hacían que se te pusiera la piel de gallina. Muchos de sus relatos conseguían que liberases tu mente, que viajases al país de la Fantasía, al país de Nunca Jamás.

Había escrito historias en las que explicaba por qué el mar era tan grande (según Pablo, era porque los ángeles eran tan felices en el cielo y se reían tanto que no paraban de llorar de la risa, y esas lágrimas caían a la Tierra), por qué la Torre de Pisa estaba inclinada (un gigante se durmió apoyado en ella y a la mañana siguiente apareció inclinada o por qué aparecía el sol y la luna (simplemente, porque cuando no se mostraba uno, el otro se iba de fiesta y viceversa). Pablo tenía una imaginación interminable. O al menos eso parecía.

Un día, viajó hasta México. Visitó todos los sitios de interés que había. Probó la comida típica de allí y se mezcló entre sus habitantes para saber más de aquella preciosa cultura. Enfrente del hotel en el que se quedaba, había un parque. En este parque, había muchos bancos, árboles de todas las clases, flores de todos los colores, fuentes… Pero lo que más caracterizaba a este parque era lo limpio que estaba y todos los niños que jugaban en él.

“No voy a encontrar ningún sitio mejor que ese parque para comenzar a escribir”

Bajó y se sentó en un banco. Al lado de este había una fuente pequeña y delante tres niños jugando con una pelota. Abrió su cuaderno. Sacó el bolígrafo del bolsillo de su camisa. Y… Para total asombro de Pablo, no supo qué escribir. Estuvo allí más de una hora intentando inventar una bonita historia pero no consiguió nada.

Siguió viajando. Intentó escribir en lugares en los que nunca había estado. E incluso optó por quedarse en su casa y buscar algún sitio en ella o en su pueblo en el que volviera su inspiración. Pero no volvía. La musa le había abandonado.

Su imaginación estuvo de vacaciones durante tres años y durante ese tiempo Pablo estuvo más triste que nunca. Su verdadera felicidad, que era escribir, ya no la podía llevar a cabo. Un día, se marchó con unos amigos a un pueblo de Aragón, de escapada de fin de semana. Una vez más, intentó escribir una historia en un parque de aquél pueblo.

Ese parque no era como el de México. Apenas había flores y los árboles tampoco eran muy abundantes. Los bancos eran de madera y se veía claramente que eran muy viejos. Sólo había una fuente en todo el parque y para colmo no estaba muy limpio. Sólo había una niña jugando con un palo.

Pablo se acercó a ella.

-Hola. ¿Cómo te llamas? –Le preguntó Pablo.
-Laura.
-Encantado Laura. ¿Qué haces aquí solita? ¿No están tus padres? ¿Y tus amigos?
-Mis padres están trabajando y mis amigos me han dejado sola.
-Vaya. Tenemos algo en común. A mí también me ha dejado solo mi mejor amiga. Se llamaba Musa.
-¿Y por qué te ha dejado solo si era tu mejor amiga?
-Pues no lo sé. Supongo que me aprovechaba demasiado de ella. ¿Sabes? Yo soy escritor y todas mis historias salían de ella. Ella era la que me decía qué tenía que escribir. Supongo que se cansó de darme tantas ideas para escribir.
-Mis amigos me han dejado sola muchas veces. Pero siempre vuelven. Seguro que Musa también lo hará.

Pablo sonrió tristemente y se sentó en uno de los bancos. Abrió su cuaderno y cogió el bolígrafo. Nada. La mente estaba en blando. Miró al suelo. De repente, sintió una mano sobre su hombro. Era la de Laura.

-Yo no me llamo Musa. Me llamo Laura. Pero tal vez pueda ayudarte. ¿Por qué no escribes sobre los niños? Puedes explicar sus juegos. O también puedes imaginarte cómo una madre regaña a un niño y cómo éste niño intenta decirle a la madre que él no ha hecho nada. Lo siento, no sé explicarme bien.
-Te he entendido perfectamente.
-Me gustan mucho las estrellas. Siempre pienso que en cada una de ellas hay un ángel que nos observa, nos protege y de vez en cuando nos concede algún deseo. Si hay dos estrellas muy juntitas, es que dos ángeles se han enamorado.
-Vaya… Eso es muy interesante.
-Mira. Te la regalo.

Ángela le dio a Pablo una pluma de algún pájaro.

-Antes escribían con plumas, y según mis profesores, antiguamente escribían muy bien. Te la regalo para que tú escribas tan bien como ellos.

Pablo sonrió y cogió la pluma. Cuando llegó al hotel, pasó lo que tanto esperaba. Comenzó a escribir. Y empezaba así la historia.

Tanto tiempo creyendo que la inspiración se llamaba Musa, un día descubrí que se llamaba Laura y que era una niña de no más de siete años.
01/04/2005 08:09 #. Tema: Historias Hay 15 comentarios.

04/04/2005

[Yo...]

yop.JPGHay días malos y días muy malos. Sin embargo hoy es un día de esos que, para el resto de los mortales sería fatídico y sin embargo, para mí, es ideal. Estoy hasta arriba de trabajo. Pero me siento más feliz y más segura que nunca. Por fin he encontrado mi camino y la forma de caminar por él. Después de tanto tiempo perdida, me he encontrado. Después de tantas lágrimas, momentos tristes y desesperanzas, al fin me siento feliz. Estoy orgullosa de mí misma. He conseguido todas esas cosas que me propuse en su momento.



Hoy no hay cuento, ni historia de amor. Pero sí hay una historia de felicidad: la mía. Lo quería compartir con vosotros, que tal vez no os importe, pero me siento bien escribiéndolo aquí. ¿Por qué sólo voy a hablar de mí cuando me siento mal? Ahora, que me veo como otra chica totalmente distinta, os voy a hablar de mí.



Me llamo Davinia, aunque prefiero que me llamen Davi. Soy malagueña y amo a mi tierra con toda mi alma. Soy un tanto peculiar. Mi color favorito es el negro. Mi comida, el gazpacho (sí, lo sé. Muchos lo consideran bebida). Adoro la fotografía. De hecho, estoy haciendo un curso de Editor y Montador de Imagen y el curso que viene estudiaré Imegen. Quiero ser fotógrafa profesional.



Tengo tropecientos mil sueños e intentaré cumplirlos casi todos (aunque sea la mitad jaja). Uno de ellos es hacer una exposición de fotografía en Nueva York (vale, apunto demasiado alto. Pero los sueños son gratis!). También quiero viajar por todo el mundo. París, México, Nueva York, Italia, etc. Quiero formar una familia (pero aún no, que sólo tengo 18 años!!!)



Mi habitación está empapelada de fotos, postales y cosas varias. Tengo una carpeta de publicidad de Nobel. Una de las caras de esa carpeta pone "Estar serio me hace reír", la otra "Cuanto más lejos estás, más cerca te siento" y por dentro de la carpeta "Sólo sé que no sé nada". Dentro de esa carpeta guardo las historias que escribo e imprimo. También tengo una libreta con las hojas en blanco, como folios, donde escribo todas mis historias para poder tenerlas escritas a mano. Dentro de mi armario hay una caja de cartón con recuerdos de mi novio. Por ejemplo, guardo el billete de tren de cuando fuimos a Sevilla, el billete de avión de cuando estuve con él en Alicante, etc.



Algunos pensamientos. Mi principal característica es el respeto. Soy socialista y cristiana. Pero algunas de mis mejores amigas son de Derechas y musulmanas. Me gusta la diversidad. No juzgo a la gente por sus creencias o sus inclinaciones políticas. Es más, no la juzgo de ninguna forma.



Bueno, ya he hablado bastante. Esto ha sido un poco paranoia. Mañana prometo escribir una historia.

Siento que os hayáis tenido que tragar esto :p
04/04/2005 12:19 #. Tema: Varios Hay 26 comentarios.

05/04/2005

[Pompas de jabón]

pompitas.JPGLa primera vez que le compraron un bote de pompas fue en la feria. Era de color naranja con el tapón verde. Tenía una pegatina con un payaso haciendo pompas de jabón. Sus padres se lo compraron para que se callase y dejara de quejarse por la larga caminata. La verdad es que lo consiguieron. Elena consiguió estar callada el resto de la mañana.

No se cansaba de hacer grandes pompas. Le gustaba perseguirlas mientras volaban entre la gente y explotarlas. Una pompa, dos pompas… Millones de pompas podía hacer a lo largo del día. Era su juego favorito. Se quedaba horas y horas en su jardín con el bote de la pegatina del payaso y sus pompas pinchándose con el césped.

Con los años, comenzó a coleccionar esos tarros de hacer pompas. Los tenía de todos los colores. Rojos, verdes, rosas, azules, amarillos… Con dibujos de todas las clases. Payasos, perros, niños saltando, flores animadas… No tenía ningún tarro de pompas igual. Aprovechaba todas las ferias para comprarse uno nuevo.

Llegó a tener maravillosas antigüedades. “Cacharros viejos” para hacer pompas, como los solía llamar su madre. Una habitación entera de esos cacharros. Las paredes empapeladas de fotos de Elena haciendo pompas. Era maravilloso entrar en esa habitación con tantos espejos. A Elena le recordaba al País de las Maravillas. No sabía exactamente por qué. Tal vez por lo extraño que resultaba coleccionar esos trastos… En aquél país todo era raro. Ella, Alicia… Sus botes de pompas, el conejo al que perseguía. Y su madre, la Reina de Corazones.

Cuando estaba triste, solí irse al final de un camino que había en su pueblo. Allí, lejos de todo bullicio, había un banco de madera donde se solían sentar los caminantes cansados de sus largos y preciosos viajes. Se llevaba ahí uno de sus tesoros y se pasaba horas y horas haciendo pompas de jabón. Le gustaba imaginarse que por cada pompa que conseguía hacer, haría feliz a una persona en algún lugar del mundo.

Para Elena, sus pompas eran mágicas. Conseguían hacer sonreír a una persona inmersa en un mar de lágrimas. ¡Y era cierto! Posiblemente se reirían por la cara tan graciosa que ponía Elena cuando soplaba y la posterior cuando observaba a sus pompas mientras volaban. A la gente le resultaba cómico que se quedase tan ensimismada mirando esas tonterías.

Cuando estaba alegre, se iba a la orilla del mar y hacía pompas y pompas. Todos comenzaban a pensar que estaba loca. Pero en su locura, ella era plenamente feliz. Se evadía del mundo con sólo soplar y hacer salir una pompa. A veces pienso que se quedaba totalmente ensimismada porque su alma conseguía meterse dentro de esa pompa y olvidarse de todo lo malo y de todas las preocupaciones.

Sí, estaba loca. ¿Pero quién no lo está hoy en día? Quién más, quién menos, le pregunta a una margarita si ese chico del segundo está enamorado de ella, o lleva miles de tontos amuletos creyendo que atraerán la suerte. Todos estamos locos.

Yo, cuando estoy triste, me voy al mar, ya que es el único que consigue calmarme. Cuando estoy a punto de estallar, cuento mil veces hasta diez para no soltar alguna barbaridad a la persona que tengo delante. Y yo soy de las de la margarita. Siempre que cojo una, tengo la estúpida manía de preguntarle cosas. En lugar de decir “me quiere, no me quiere…” digo “sí, no…” y el abanico de preguntas es mucho más amplio.

Qué idiotas somos a veces. Juzgamos a una persona que logra ser feliz haciendo pompas de jabón y no somos capaces de ver lo que nosotros hacemos en situaciones extremas o simplemente cuando estamos tristes.

Yo admiro a Elena. Supo encontrar un camino hacia su felicidad. Y personalmente, me encantaría ser como ella. O al menos, ser como una de sus pompas de jabón.
05/04/2005 08:22 #. Tema: Historias Hay 14 comentarios.

07/04/2005

[Arenas de esta soledad]

Empezar de nuevo,
sin destino y sin tener
un camino cierto que
me eseña a no perder la fe.
Y escapar de este dolor
sin pensar en lo que fue,
cuanto aguanta un corazón
sin el latido de creer.
En lo bello, en la verdad,
en la esperanza del placer amar,
en los sentimientos que se quedan,
sueños que perduran,
y busqué, subí, flipé
entre las alas del amor,
sin distancias y sin recuerdos,
en las arenas de esta soledad.
Presa de un silencio roto,
hijos del amanecer,
que nunca alcazó esa luz
tan confundida y el placer.
Y cierro los ojos
solo para comprender
cuanto aguanta un corazón
sin el latido de creer.
En lo bello, en la verdad,
en la esperanza del placer amar,
en los sentimientos que se quedan,
sueños que perdura,
y busqué, subí, flipé
entre las alas del amor,
sin distancias y sin recuerdos,
en las arenas de esta soledad.
07/04/2005 11:36 #. Hay 11 comentarios.

08/04/2005

[Out]

lalalala_lalalalala.JPGLo que escribí ayer es una canción. Es la BSO de Habana Blues, la última película de Benito Zambrano. Os recomiendo que vayáis a verla. En la película se dan los sentimientos, la alegría, la tristeza, las esperanzas... Un cóctel fantástica. Buena música, lágrimas y risas. Sin duda alguna, si me gustó Solas (del mismo director), esta película me ha fascinado. Y su BSO ni decir tiene...

Si tenéis tiempo, id a verla. Os dejo AQUÍ una dirección para que escuchéis la canción. No se escucha muy bien, pero algo es algo jeje.

Bueno, este fin de semana viene de Marga desde Madrid para verme y echarnos unas juergas juntas :p lo que quiere decir que estoy OUT hasta el lunes próximo. Os deseo un feliz, feliz, feliz fin de semana.

En cuanto a lo del cuento, hay alguien que no escribió en su debido momento y no le ha llegado la historia a la última persona que le tocaba escribir. Pero prometo que la semana que viene estará colgada aquí la historia. Me dedicaré de lleno en encontrarla, porque se ha perdido por algún ordenador jaja.

La semana que viene habrá historias de amor, cartas de amigos, una niña con zapatos nuevos, un señor mayor que nos dará lecciones a todos... La semana que viene va a estar interesante :) Espero que os guste.

Un besazo a todos.
08/04/2005 10:05 #. Tema: Varios Hay 8 comentarios.

11/04/2005

[Ángel sin alas]

Angel con alas de papel.jpgBelén estaba enamorada. Enamorada de lo que le rodeaba. El cielo, los jardines de su barrio, el lugar de su trabajo, la tienda de Juan, el sol… todo le inspiraba buenos sentimientos. Se encontraba en un momento de su vida bastante agradable.

Unos meses atrás vio algo increíble. Estaba caminando de noche intentando relajarse tras haber tenido un día muy ajetreado. Caminaba por un parque. La carretera quedaba bastante lejos y sólo se escuchaba el sonido de los grillos anunciando la llegada del verano y del buen tiempo.

Se sentó en un banco. Echó la cabeza hacia atrás y suspiró. La noche se mostraba realmente hermosa. Belén gozaba de una imaginación realmente maravillosa. Aquél cielo estrellado, tan bonito, hizo que a su mente se le ocurriera una historia.

“Seguro que has tenido un gran día. Que tu gran amante, el día, te ha regalado un bonito ramo de flores. Todas tus hijas se agrupan para iluminar el firmamento. Hoy se han portado bien y has dejado que salgan a jugar y que nosotros podamos este maravilloso espectáculo. La noche… La luna… Las estrellas…”

Estaba completamente concentrada en dejar volar su mente y su imaginación cuando, de repente, escuchó un sonido entre los arbustos que estaban a unos metros de ella. Si de algo pecaba Belén era de ser muy curiosa. Se levantó silenciosamente y se dirigió hacia el lugar de donde provenía el ruido.

No vio nada. “Habrá sido algún bicho, que en esta época se ponen todos de acuerdo para salir a fastidiarme”. Ya se marchaba por donde había venido cuando volvió a escuchar un ruido. Esta vez, su instinto hizo que mirase hacia arriba.

Casi se desmaya cuando vio lo que vio. Estaba en el árbol. Primero vio un hombre y se asustó mucho. Pero, mientras estaba paralizada por el terror, aprovechó para observar bien y poder darse cuenta de que lo que estaba encima del árbol no era un hombre, sino un ángel.

“A ver Belén. Científicamente, esto que estás viendo es imposible. Venga, busca la cámara oculta que no debe andar muy lejos…” Pero lo que había encima del árbol bajó… volando. Efectivamente. Era un ángel.

-Perdona, no quería asustarte. Por favor, no grites. Me descubrirían y echaría a perderlo todo… - Le dijo el “ángel”.
-No puede ser… Tienes unas alas en la espalda. A los que llevan alitas como tú le solemos llamar ángeles. ¡Pero no existen! Son como las sirenas, los unicornios… ¡No existen! – Le respondió Belén.
-Si no existimos… ¿Qué estás viendo ahora, entonces?

De repente, escondió las alas y volvió a ser un hombre normal. Hablaron durante largo rato. Era un ángel sin alas para los mortales. Sólo las sacaba de noche y procuraba que nadie le viese. Pero aquella vez, fue un descuido muy tonto. Belén no daba crédito a lo que veía y oía.

Pasaron los meses y siguió manteniendo el contacto con Alejandro, que así se llamaba su ángel. Aunque aún le costaba asimilar que su gran amigo era un ángel, sabía que era totalmente cierto. Había leído historias de personas en cuyas vidas había aparecido un ser celestial, y desde el momento de esa aparición todos habían sido más felices.

Eso es lo que le estaba ocurriendo a Belén. Había aparecido un ángel en su vida para ser su amigo e iluminarle el camino. Desde aquella loca noche en el parque, su vida conoció la felicidad. Y comenzaba a conocer el amor… Y este amor, tenía unas alas enormes.

En algún momento de nuestras vidas, aparece un ángel para ayudarnos. A veces ni él o ni ella mismo/a saben que lo son. ¿Ha aparecido en la tuya alguno? En la mía sí.

Se llama Edu.

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El finde genial!!!! Ya he ido a la playa y estoy un poco morenita :p más bien estoy como un salmonete :s Bueno, que espero que os lo hayáis pasado muuuy bien.
11/04/2005 08:05 #. Tema: Historias Hay 12 comentarios.

12/04/2005

[Historia de un amor]

05cfa26d4df0eeb5.jpgSe acercó a ella sin hacer ruido. Estaba sentada en un banco del parque, con un libro de poesía en sus manos. La melena rubia se movía de lado a lado, mecida por el viento que comenzaba a levantarse a aquellas horas de la tarde. Sus ojos se mantenían entre las líneas del libro. Un separador se movía entre los dedos de su mano izquierda. Tenía el bolso abierto. Desde la parte de atrás, él podía ver la funda de un móvil, y un estuche. Cada vez estaba más cerca. Un paso lo distanciaba del banco. Y de ella.

No sabía cual sería su reacción al verle, y lo cierto es que tampoco le importaba demasiado. Por culpa de esa chica había perdido la conciencia, el tiempo y la razón. Ella le había despreciado ¿Y qué había hecho él para merecerlo? Tan sólo colmarla de regalos y atenciones. Pero el tiempo no había logrado acallar ese amor que gritaba a voces que lo hiciesen público, que no se escondiesen mas. Una ráfaga de viento meció de nuevo su rubia melena, y pudo oler su perfume de jazmín. Estaba tan cerca…

El sonido del segundero del gran reloj que se alzaba en mitad de la plaza se le colaba por los oídos...tic-tac, tic-tac, una y otra vez, lentamente, marcando en cada nuevo devenir un paso hacia atrás, puede incluso que dos. Y fue entonces, absorto en su propia locura, cuando le pareció volver de nuevo allí. Le dolía lo blanco de las paredes, enfermeras entrando y saliendo, susurros de desaprobación, secretos a voces, las camillas y su ronronear colándose en su cabeza. Y la ausencia, la lejanía de ella que tanto lo había martirizado. El horror que intentaba esconder tras su melena rubia mientras sus ojos viajaban de arriba abajo por cada una de sus cicatrices.

Nunca se hubiera imaginado que un simple recuerdo pudiera hacer tanto daño. Mientras se acercaba a ella, seguía recordando. Todas esas noches de lágrimas. Todos esos amaneceres esperando algún pequeño cambio en su conducta. Todos esos paseos en solitario, deseando que en algún momento ella apareciese y le llamara. Pero nunca apareció. Nunca se terminaron esas lágrimas. Nunca llegó lo que esperaba en esos amaneceres. Sin embargo, a medida que se acercaba a ella, fue olvidando todo. Ella estaba ahí, y el daño anterior ya no importaba. Sólo quería volver a mirarla una vez más. Volver a tocarla…

Puso su mano sobre el hombro de ella, quien suavemente giró su rostro hasta encontrarse con el de él… Sin decir nada se levantó del banco y permanecieron enlazados por un abrazo sin decir nada más, a él normalmente le costaba especial trabajo en externar sus sentimientos, tenía la esperanza de que su cuerpo hablará por él, de que la fuerza de ese abrazo le dijera a ella todo lo que había en su interior, que a pesar de los años y del daño que le pudo causar su corazón seguía latiendo por ella. Se separaron y se miraron a la cara, él se atrevió a tomar entre sus manos el rostro de quien le robaba los mas íntimos y tiernos pensamientos, lentamente acerco sus labios a los de ella para besarla muy suavemente. Luego con sus labios limpió las lágrimas de arrepentimiento que ella derramaba, nuevamente se perdieron en un abrazo fuerte, tan fuerte como no lo habían experimentado desde hace mucho tiempo, ella le susurró al oído “aún te amo” en ese momento él se olvido del daño que pudo causarle, la vida les presentaba una segunda oportunidad y, éste reencuentro le decía que era ella el amor de su vida. Pudo sentir que la cercanía de sus cuerpos le producía excitación que iba mas allá de sus instintos; llegaba a su corazón y sacudía su alma misma…

Los segundos pasaban al compás de las agujas de aquel gran reloj. Para ellos, el tiempo parecía no continuar. De forma inesperada una nube cubrió el parque, y un manto de lluvia les sorprendió. Él se quito su abrigo y la cubrió con el. Ella le sonrió dulcemente y lo besó, saboreando de sus labios aquellas gotas de lluvia saladas que ya cubrían sus rostros, y sin decirse ni una sola palabra, agarrados de la mano, corrieron hacia aquel lugar, aquel lugar que los dos tenían en sus mentes, donde una y otra vez pasaron las horas, aquellas horas…

Lugar de sus sonrisas. De súbito, en un inesperado gran estruendo cayó del cielo el reloj de la torre, redondo e inmenso. Hincando la esfera en el suelo su presente, pasado en añicos delante de ellos. Perplejas se clavaron las agujas, desubicadas en el esférico agujero por sus descompensados retrasos. Postrados los números en su tercio delantero, menos uno, el dos. Romano alienado en paralelo junto a un desafiante mecanismo magnético, que de momento, les desenmascaró el fin del tiempo. Sus vidas y el rincón de ese lugar de sonrisas aún seguían intactos. Desnudo el, desde la última vez que unos senos volaron a su tacto, entremetiéndose por un vestido. Desnuda ella, desde la última vez que rasgó un cuello con sus uñas suaves y tersas.

Él recorrió el tacto caliente de su piel, despacio, delicadamente... como el caminar de puntillas sobre las piedras de un lago. Ella cerraba los ojos y provocaba refugios para que su amado explorador se aventurara en ellos: la curva de su espalda, el pliegue de su seno, la bajada de su vientre… Y así, después, él debía recuperar, sediento, el aliento en sus labios. Al pasar del segundero detenido, el roce de los cuerpos hambrientos se hacía más intenso, las dentelladas de las caderas abandonaban las proposiciones y pasaban a la acción. El ambiente se tiñó morado entre suspiros... y sólo se miraron…

Sin esperarlo la tarde se hizo noche y los besos dulzura que colmaban esos maravillosos momentos de rencuentro y felicidad se transformaron de repente en prisa y en sorpresa. Ella, nerviosa… Con cara de pánico e incluso vergüenza comenzó a ponerse nuevamente las piezas de ropa que tan apasionadamente se había quietado… Vio entonces que tenía la blusa rasgada y pensó que probablemente su corazón también lo estaba… Se acordó de lo malo, del dolor, del sufrimiento y la inestabilidad que había vivido en esa relación y que por mucho que le quisiera ya nadie podría borrar eso, porque su corazón y sus sentimientos no eran un trapo apto para una lavadora. Empezó a resbalarle una lágrima por la mejilla. La del arrepentimiento, la del no puede ser. La lagrima más dolorosa que había llorado nunca y quizá la más salada y contradictoria. Él se sorprendió tanto como ella, pero de diferente modo. No entendía nada de lo que estaba pasando, la incredulidad se estaba sirviendo fría, y él para intentar detener lo inevitable entonces la volvió abrazar pero con un movimiento brusco ella lo rechazó para luego…

…salir rápidamente de la habitación sin decir una palabra. Él tratando de entender la situación tardo unos segundos en salir prácticamente desnudo tras ella. Pero al llegar a la calle ella había desaparecido. Desesperado miró hacia todos lados y solo vio un taxi alejarse rápidamente del lugar. El peor de sus temores se había concretado. La historia se repetía. Las heridas quedaban nuevamente abiertas y sangrantes a la luz de la luna. Cuando se dio cuenta, su desnudez se había convertido en el centro de atención de la gente que pasaba por el lugar y no podía hacer otra cosa que mirarlo con un tanto de sorpresa y un toque de desdén. No tuvo otra alternativa que regresar a la habitación. Pero lo que encontró ahí le sorprendió aún más…

Sentada sobre las sábanas, en las que horas antes se habían dejado llevar por sus emociones, estaba ella. Aún no había recuperado el aliento, y sus ojos no podían disimular el asombro que una vez más le causaba su presencia. Su cabello azabache, seguía resaltando la palidez de su piel, y como la última vez, su mirada fría le recordaba que de nuevo había caído en el mismo error. Segundos después su cabeza se apoyaba en las piernas de Paula, y sin poder contener las lágrimas, le pedía perdón por haber roto su promesa. Aquella que una tarde de abril le hizo, asegurándole que la sacaría de su cabeza, que volaría lejos, allí donde la memoria borrara ese episodio de su vida… sin embargo, no lo había cumplido… Levantó la cabeza, la miró, y en sus ojos pudo verse reflejado… frágil, como entonces, como siempre. Ella, metió la mano en el bolsillo de su abrigo azul, y le entregó un sobre. Su último comentario le indicó que allí encontraría respuesta a muchas de sus preguntas, y con un beso al aire, salió sigilosamente de la habitación.

Salió de la habitación lanzando un suspiro al aire entre aliviada, consternada y entristecida. ¿Y esto ha sido todo?, ¿tanto tiempo esperando este encuentro, para esto? Al salir, se apoyó en la pared. Ni ella se lo creía. La máscara del romantismo cayó ante sus manos, resbalando desde la nariz respingona hasta el mentón suave y allí la recogió ensimismada aún. El tiempo había pasado para todos, no sólo para ella. Sólo el ciprés permanecía impávido al otro lado del muro. Lo miro y recordó la de veces que habían reído pisando su sombra y una sonrisa despistada le transformó el rostro por décimas de segundos.

El pasado hay que dejarlo ser pasado -, pensó. Había dejado en ese sobre el poquito de su ayer que aún conservaba en el presente y que no compartía con nadie. Lo había guardado durante años, con la vana ilusión de recuperar días felices, y ahora lo acababa de entregar a la persona por la que vivía, por la que había vivido. No había habido una respiración suya donde no hubiera estado él. Él pensado, él soñado, él deseado… él… él. Suspiró, cerró los ojos un segundo volviéndolos a abrir, alzó la cabeza y echó a andar sintiendo una ligereza que le supo a desequilibrio…

Una sensación extraña la acompaño durante un tiempo. Salió a la calle y con firmeza levanto el brazo para parar un taxi. Al dirigirse al taxista su tono de voz parecía fuerte, seguro. Estaba acostumbrada a tragarse sus lágrimas y disimular sus sentimientos. En algo más de media hora llegaba a casa. Se puso cómoda y caminó descalza hasta la cocina. Un vaso de leche, una manta y su sofá serían su compañía aquella noche. No quería darle más vueltas a las cosas, pero tampoco podía evitar hacerlo. Mientras, él seguía en aquella habitación. Aún no se había vestido y algunas lágrimas recorrían su rostro. Le pasaban mil cosas por la cabeza… y no podía evitar sentirse sólo. Sentado en el suelo, con la cabeza apoyada en el borde de la cama y moviendo algo entre sus manos… el sobre que Paula le había dejado antes de marcharse…

Se detuvo un instante para releer todo lo que había escrito. ¡No! – gritó al tiempo que arrancaba violentamente la hoja de la vieja máquina de escribir. ¡No! – gritó al tiempo que la rompía en pequeños pedazos y los arrojaba a la papelera. Otra historia que jamás vería la luz, otra historia que de ahora en adelante vagaría en el limbo de las palabras que no se dicen, de las lágrimas que no se vierten y de los besos que no se dan. No, no iba a abrir aquel sobre. No existía aquel sobre. ¿Por qué no era capaz de escribir otra cosa? ¿Por qué últimamente todo comenzaba y terminaba con ella? ¿Por qué no podía quitársela de la cabeza? Debía hacerse a la idea de que alguien como él no tenía la menor oportunidad. Ella jugaba en otra liga, era y sería por siempre inaccesible. Ni siquiera se veía capaz de comprenderla, una y otra vez conseguía desconcertarle. Sacudió la cabeza. Necesitaba aire fresco. Necesitaba inspirar profundamente y llenar sus pulmones de nuevas ilusiones. Necesitaba espirar y expulsar para siempre todos los miedos y viejos fantasmas que le acompañaban desde hacía tanto tiempo.

En un brusco movimiento tomo el lugar frente al espejo que tantas veces fue testigo de la pasión contenida, del juego de poder …vio su ojos sin brillo de nuevo ocurrió ella tenia el extraño poder de elevarlo al cielo, y dejarlo caer sin misericordia alguna; en que momento perdió la partida de este juego sin reglas, en que momento su corazón dejo de pertenecerle, sin poderlo evitar gruesas lagrimas de impotencia y dolor inundaron su rostro, ese mismo rostro que tantas veces se curtió de angustias por no saber de ella, ese mismo rostro que ella lleno de besos; intento controlarse necesita aire, necesitaba un abrazo sincero, simplemente necesitaba sacarla de su vida…

Se olvido de el, se olvido del mundo, se envolvió en su magia, y perdió, así de sencillo esta vez perdió mucho mas que el corazón…la perdió a ella

El sobre se volvió invisible al sentir la tristeza infinita de aquel hombre. De ese hombre que al no tener nada mas que perder, desencadenó los demonios de la soledad a los que tanto había temido siempre, ya no le importaba verlos danzar a su alrededor formando remolinos decorados de vacío, sufriría eternamente si era necesario, soportaría aquella pesada carga sino con valentía sí con mucha resignación, bien ganado se lo tenia, alguna vez imagino que probar esas gotas de sudor que escurrían por la espalda de ella tendría un precio alto, que recordar las figuras que formaron las nubes en el cielo el día que le dio el primer beso y acariciar su sonrisa con el pensamiento cada vez que cerraba los ojos seria un lujo tal vez demasiado costoso. Ahora vagaría entre las calles sin voz de sus hojas escritas todas las noches mientras lo acompañaba la luna asomada por la ventana, al amanecer se recostaría en su cama vacía tan solo esperando la noche para poder seguir escribiendo, para continuar una historia con un final tardío, para escribir una historia a plazos.

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Aquí está la esperada historia a trozos jejeje. Este es el resultado de Galatea, Bruixeta, Corazón, DuNa, Agustín, Comella, Sory, Viento Nocturno, Synnove, Cytherïa, Sir_Lancelott, Tharsis, Reatratado, Sonsoles, Agua y yo, Dynaheir.

Enhorabuena a todos los que habéis participado ;) Ha quedado bien :)
12/04/2005 14:04 #. Tema: Historias Hay 17 comentarios.

14/04/2005

[¿Me cuentas un cuento?

whale_shark.jpg-¿Me cuentas un cuento?
-¿Un cuento?
-Sí, un cuento.
-¿Y de qué quieres que sea? ¿De príncipes y princesas? ¿De ogros y unicornios? ¿O de una niña traviesa como tú?
-No. Quiero que me cuentes el cuento de la ballena.
-¿De la ballena? No sé ninguno de una ballena.
-Sí que sabes. Intenta buscar dentro de tu cabecita.

Javier no sabía ningún cuento de ballenas. Pero tampoco sabía cuentos de príncipes y princesas, ni de ogros y unicornios. Se le deban fatal los niños pequeños. Pero su hermana estaba en esa edad que no paraba de pedir cosas, como cuentos. Así que tuvo que hacer un gran esfuerzo.

-¡Ah! El de la ballena... ya recuerdo. –Mintió Javier.

Érase una vez una ballena que se llamaba Charlotte, pero le decían Lotty. Lotty era muy juguetona, como tú. Sus padres estaban cansados de decirle que no podía estar todo el día paseando por el ancho e inmenso océano. Tenían que acompañarla siempre al colegio sus padres porque si no se escapaba a ver a sus amigas las mantas, las medusas... Pero Lotty no hacía caso nunca.

-OOOhhhh –Exclamó Bea, la hermana de Javier.
-Ssshhh, que si no me desconcentro.

Le aterraba pensar que un día se podía encontrar con uno de ellos. Pero pese a su miedo, salí cada día a recorrer kilómetros enteros sólo para ver a sus amigos a los arrecifes de coral.

-Y colorín colorado... Este cuento se ha acabado.
-Yo soy como Lotty. Quiero jugar todo el rato y mamá no me deja.
-Jajaja. Porque también tenemos nuestros deberes, Bea.
-Ya... Oye Javi, no se te da tan mal contarme cuentos. ¿Para cuándo el próximo?
-¡Eh! No te pases que demasiado que he accedido hoy y porque me has pillado con el cuerpo tonto. Tal vez la semana que viene haya otro...
-¡Vale!

Javier comenzaba a pensar otro cuento para su hermana pequeña. La semana que viene le leería uno nuevo.
14/04/2005 11:23 #. Tema: Cuentos para niños Hay 13 comentarios.

15/04/2005

Hoy te he buscado...

Hoy te he buscado. Te he buscado en las nubes, en el calor del sol, en el canto de los pájaros. Te he buscado en el color de las flores, en la leve brisa que se colaba por las calles, en el susurro del mar.

Te he buscado en las miradas de la gente que no me miraban. En los labios de aquellos extraños que jamás besaré. En las manos de esos que no me han tocado siquiera. Y no he parado. No he parado de buscarte; lo he hecho hasta rozar la locura.

Pero no te he encontrado. Sólo veía miradas que no ven, manos que no sienten y labios que sólo se mueven cuando hay algo que decir. El susurro del mar me ha traído los recuerdos de este amor. La brisa juguetona, los olores de un tiempo pasado. Ni los pájaros, ni las nubes ni tan siquiera el calor del sol han podido traerte a mi vera.

Sólo recuerdos. ¿Pero qué son los recuerdos? Momentos vividos, a veces buenos. Otras, no tan buenos.. Grito, lloro, desespero... Pero por más que implore a los cielos que me dejen estar junto a ti, que se acabe esta distancia que nos separa. Quiero tenerte. Quiero abrazarte, pero cuando me dispongo a hacerlo, me doy cuenta de que esto no es real.

Hoy he soñado contigo. Y no he tenido que buscarte. Estabas ahí, junto a mí y jurabas no marcharte nunca. Te quedarías siempre junto a mí, viendo pasar los meses, viendo pasar los años. Cumpliendo todos nuestros sueños sin soltarnos de la mano...

Pero me he despertado. Me he despertado y he vuelto a este infierno donde ardo sola por esta pasión que no perdona. Te necesito... Necesito besar tus labios, contemplar tu mirada, rozar tu piel...

Ven. Rompamos esta distancia que nos separa.
15/04/2005 11:02 #. Tema: Desde el corazón Hay 10 comentarios.

18/04/2005

[Adiós]

En breve cierro la página. Un placer haberos leído a todos. Nos vemos en el msn.
18/04/2005 12:56 #. Tema: Varios Hay 36 comentarios.


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